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jueves, 26 de julio de 2007

MÁS VALE MANCO DE OHIO QUE JUEZ CALAMITÁS

Hola. Desde la amargura de mi corazón que llora a mares, aquí pegada al ordenador de mi oficina, con los ojos cual ventosas llorosas y con los dedos de mis manos agarrotados como escarpias desacostumbradas al tacto y al sonido del tecleteo, mi corazón al borde del infarto se sobresalta en un ¡ay! cada vez que el aparato ese infernal que reposa a mi derecha (otros le llaman teléfono) suena con el reclamo de cualquier desconsiderado cliente de esta empresa que no respeta mi estado de catatonia. Cierro mis ojillos verde poseidonia y a mi cabeza llegan las imágenes de mi horizonte, mi churruscada piel siente la caricia del calorcillo estival, a mi nariz a punto de pelarse llegan los aromillas a salitre, a mis oídos el acompasado rumor marino, y mi melena clareada por el sol cual surfera de Tarifa se desordena agitada por la brisilla traviesa que brota del mar. Los dedillos de mis pies, libres de calcetines, se agitan dentro de mi zapatilla de básquet y hacen “cruch, cruch” al rozar la arenilla de la playa que aun no he conseguido sacudir del todo de mi equipaje (esto lo vengo a conseguir más o menos empezando octubre). Y es que hace apenas nada que he regresado de mis vacaciones, pero yo misma aun sigo de cuerpo ausente tumbada en una esterilla, medio despelotada, tomando el solito que más calienta en una playa de la España mediterránea de fina arena y en mis sueños por siempre libre de chapapote.
Yo soy una de esas que desde mi regreso sufro la llamada de teléfono de mis clientes y sin embargo amigos preguntándome cuando me voy de vacaciones, y que responde bien compungida y con un nudo en la garganta, que si todo va bien el año que viene. Porque yo ya he quemado mis quince días de vacación estándar de española media. Aunque mirando el panorama a mi regreso, me da por preguntarme si no habré viajado a una burbuja espacio tiempo y habré vuelto retrocediendo evos hasta la época de las cavernas. Y es que gen santa como anda de lela mi ‘Paña estos días.
Bill Bryson, en su libro “Menuda América”, cuenta que en Ohio la estadística de lisiados por falta de miembros absurdamente amputados, es mucho más alta que en el resto de los USA. Según él la explicación del fenómeno se debe buscar en que la curiosidad de estos hombres va mucho más allá del miedo. Es decir: uno observa una sierra radial cortando presta y afilada, soltando chispas, serrando vaya, que es lo que hacen las sierras radiales y por dos milésimas de segundo se aventura a imaginar qué pasaría si uno metiera la mano ahí dentro. En la siguiente décima de segundo hemos conseguido visualizarlo, sentir un terrible repelús y guardar la mano tras nuestra espalda sin osar ir ni un pelín más lejos de la pregunta científica, ni intentar solventar la curiosidad con el hecho empírico. Y quien dice la radial, dice la máquina de triturar carne para hacer embutidos, o la empacadora de pajas. La curiosidad científica da para cubrir mucha maquinaria. En Ohio por lo visto, tienen pero que muy desarrollado el gen científico (de verdad de la buena: de allí era Thomas Edison que vió la luz al intento tropecientos y tras padecer algún que otro rayazo plantado con un alambre en plena tormenta y en el tejado de su casa. Allí nacieron también los hermanos Wright, las primeras personas que consiguieron volar, me imagino que después de un sinfín de galletas y con unos cuantos huesos resoldados) y Neil Amstrong, el primero que pisó la luna, que también hay que tener pelotas). El gen de la curiosidad lo tienen tan desarrollado, que no solo sienten el natural interés por el objeto de su estudio, si no que además no consiguen sobreponerse a la atracción que la mecánica ejerce sobre ellos cual luz sobre polilla y van más allá que el resto de los mortales, comprobando en sus propias carnes los efectos en cuestión. Así que a tenor de lo que cuenta Bill Bryson en su libro, no debe de ser nada difícil encontrar gente afable paseando por Ohio, pero otra cosa debe de ser lo de encontrarles la mano para estrecharla. Bueno, pues contado así uno tendería a pensar que los naturales de Ohio son poco perspicaces, rayando lo tonto. Pero dándole una vuelta al pensamiento, la verdad es que los tíos son unos intrépidos, y me quito el sombrero ante su audacia. Ya sabéis que soy cinéfaga. En la mítica película “Easy Rider” Peter Fonda decía: “Hablan, hablan de libertad, pero cuando ven a alguien realmente libre, entonces sienten miedo”. La frase tiene su miga, y aunque pueda parecer un poco ajena y un poco lejana y trasnochada, como de la época del Cuéntame, de la Transición y de Franco (ahora que ya hace treinta años de todo), la verdad es que sigue siendo de lo más vigente. Resulta que esta semana nos la estamos desayunando con un tal Juez Fernando Ferrín Calamitá (el acento lo he añadido yo) de Murcia, que deniega la custodia de sus dos hijas a una madre por ser lesbiana. Eso sí, tan magnánimo él, deja la opción a esta mujer de elegir entre sus retoños o la pareja de sus amores. ¡Y se queda tan a gusto argumentando en ridículas comparaciones con enfermedades y con lo que a su juicio (¡irónica palabra!) son aberraciones!. Vamos a mi es que me ha quitado hasta el torrado tono de mi piel postvacacional y me ha dejado lívida de golpe. Coincide que a este mismo juez y parte le expedientaron a finales del año pasado por llevar más de un año dificultando la adopción de la hija de una mujer lesbiana por su pareja, también mujer, claro. Y por si fuera poco el colacao de antes, los churros los ponen los dibujantes de el Jueves declarando ante el juez que con su portada no buscaban ofender a nadie, y sacando otra nueva con el principe en forma de abejita y Leticia en forma de flor (qué fina alegoría si señor). Que es que de verdad, una no entiende que es lo que a escandalizado tanto a la sociedad bien pensante española ¿es el miedo a qué descubramos qué SSAA, los niños reales, no vienen de parís (bueno, esto antes si pasaba a veces) ni los trae la cigüeña? ¿Qué no son de origen divino inseminados por el espíritu santo? ¿Qué los reyes no practican el sexo en posición del misionero, con la luz apagada y a través de la porteñuela del camisón de noche, a la manera de Felipe II?.
“¡Y luego se extrañan de la que se montó con las viñetas de Mahoma, cagüen la leche, cagüen la leche!” (el íntimo dixit desayunándose esta noticia y un vasito de café con leche). Y es que es cierto que no hay tanta diferencia entre unas reacciones y otras a dos expresiones personales de opiniones y en forma de humor y de sátira. En ambos casos se ha aplicado una represión amparada por la ley (muy diferentes leyes, eso sí) haciendo alarde de una hipersensibilidad que vuelve a los jueces enfermos de intolerancia, hinchados de intransigencia. Y la intransigencia no es otra cosa que el miedo a lo diferente. Miedo a los que se creen lo suficientemente libres para pensar y actuar de forma diferente. Pero para eso tenemos a estos jueces: los adalides de las buenas maneras enseñando donde se encuentran los límites correctos, y que Dios nos libre (el suyo para más señas) de que nuestra amparada libertad acabe transformada en libertinaje. Yo siempre he pensado que la dignidad bien entendida no tiene que ver tanto con la forma de actuar políticamente correcta y adecuada siempre para la aprobación de las mentes bien pensantes. Yo creo más en la dignidad mal entendida que es esa otra que tiene mucho más que ver con el respeto, el que disfrutamos cuando nos lo brindan y el que ejercemos sobre los otros. Pero para que respeten la libertad de uno hay que saber ejercer la propia. Seguro que el Juez Fernando Ferrín se siente de lo más libre del mundo. Y los mojigatos escandalizados por la portada del jueves también son muy libres de escandalizarse con lo que quieran, lo que no son es nada libres para apreciar las distintas maneras de comportarse y de pensar y de vivir de las personas. Son libres para entender, comportarse y dejar que se comporten de la única manera que entienden: la suya. Y esto, a mi me da que es muy limitado y muy, muy poco libre. Yo soy heterosexual, pero que viva la homosexualidad en cada una de sus maneras. Yo no soy católica, ni creyente, ni monárquica, ni del Pepe, ni casi de ná. Pero oye, que vivan los que encuentran en cualquiera de estas maneras su forma de realizarse y sentirse feliz. Anda que no está arduo el mercado para eso. Yo no soy muy libre de cuerpo presente, de eso se encarga mi hipoteca. Pero me siento absolutamente libre de cuerpo ausente, y gracias a eso disfruto muchísimo como si fuera una inconsciente que seguro que es lo que parezco a veces. Gracias a eso puedo reírme con la fina gracia del príncipe considerando que cobrar a partir de ahora 2500 euros por hijo va a ser lo más parecido a un trabajo que ha tenido. Muy bueno, pese a lo burdo del dibujo ¿pero y qué? si llevamos siglos riéndonos del caca, culo, pedo, pis, y si no ahí tenemos a Pajares y a Esteso, y el destape, y a Telecinco y durante evos a la primera de TVE. ¿O es que mientras yo estaba de vacaciones a todo el mundo le ha dado por pasarse a Enrique Jardiel Poncela?. Yo no quiero ser una de esos lístísimos jueces con todas sus manos intactas y bien pulidas de tanto lavárselas, agitando su justiciero y prudente mazo en defensa de una aterradora España tomada por una panda de peligrosos subversivos que no temen vivir conforme a su libre elección sentisexual, ni a la libre expresión de opinión contra la sacrosanta monarquía. A mi me dais a elegir, y desde luego que prefiero ser una manca de Ohio, que en un momento dado sintió ganas de saber lo que se sentía al meter la mano en el cortacésped y se sobrepuso al miedo. Seré tonta y manca, pero feliz y libre que te cagas.

jueves, 31 de mayo de 2007

AUN ME DURA LA RESACA Y YA ACABO

Bueno, queridos blogéneres, ya se me está pasando la resaca de la toña que me agarré el domingo y me duró hasta el lunes, y hasta el martes... De hecho aun sigo un poco atontada con las chorradillas que se caen de las bocas de nuestros políticos y ayer mismito todavía tuve que tomarme un Dorlorarc después de oir el postulado de Gallardito para ser Gran Visir en lugar del Gran Visir (“con mi ayuda y encanto personal, recuperaremos ‘Paña”) y el yo no he sido de Simancas (“la culpa es de ZP que me puso a Ese al lado” y entiéndase Ese como Sebastián). Ahora que sé que esto no va a durar eternamente, porque gracias al inefable talento de estos nuestros políticos yo me estoy quedando ya sin ninguna capacidad de sorpresa: Gallardito’s es un sexsymbol (la debe tener de oro (y no estoy hablando de la VISA), porque si no no me lo explico), y el ‘SOE madrileño no sabe distinguir una be de una uve.
Lo de la ortografía es una cosa muy jodida. Yo misma que soy adicta a lo de leer y escribir y he estudiado en un cole de pago, tengo unos muy serios problemas con el intercambio de bes y uves. Si no fuera por el corrector de mi estupendo ordenón, mi propio blog estaría contraindicado por la RAE. Debo decir que pese a la eficiencia de la herramienta ortográfica, aun hay veces que son la propia Cruela o mi padre quienes me dan toques de atención sacándome de mis errores creativos sobre como creo yo que deberían escribirse determinadas palabras. Bueno, pues sinceramente, tras dos noches reflexionando un poco sobre los problemas del ‘SOE y de este cagüen la leche de país que nos ha tocado (como ya no me importa mucho lo de morirme por cáncer de tabaco, he dejado de preocuparme intentando mentalizarme para dejar de fumar y he vuelto a mi insomnio habitual de treinta y cuatro años a esta parte). Pero ha valido la pena, porque si señores, yo solita he resuelto el misterio y estoy en disposición de decir que tengo la clave al problema del ‘SOE en Madrid: resulta que es que tienen el mismo cacao mental que yo con respecto a las bes y la uves (y algunos venticatorce mil más que yo no tengo, claro, y esto nos debe poner en unos tropo cientos millones cien mil de empanadas sin resolver). Sin ir más lejos, a Sebastián no le han votado, no. A Sebastián le han botado. Y de ahí el rebote que ahora tiene. Pero claro, eso le ha pasado por llegar rebotado y a dedo de dios ZP al puesto de candidato en lugar de haber sido votado y revotado por su propio partido. He ahí la cuestión resumida en un par de líneas. Pero la verdad, creo que al único que no podemos echarle la culpa de semejante descontrol de bilabiales sonoras sean oclusivas o fricativas es al pobre Sebastián porque es que él no es más que un profesor de Económmcas en una Universidad (por lo menos desde ayer), y no de Gramática. Y claro, en esta materia que el domina y ejerce, las únicas letras que se utilizan, son las griegas (y no va con segundas que yo no soy como los señores de El Mundo y respeto absolutísimamente la vida personal de todo el mundo, aunque sospecho que aun así a mi Gallardón no me querría nada). O como mucho dos o tres letras latinas: las equis, i griega y zeta, que son las incógnitas de toda la vida. Incógnitas, algo que ha resultado que a Sebastián también se le dan pero que muy bien. Porque como es sabido la mitad de las clases teóricas de Económicas se desarrollan en torno a unos polinomios cuajaditos de equis, y aquí el único objetivo es el de despejar la incógnita, y a poder ser de manera breve y rapidita. A él le plantaron como candidato e ipso facto se convirtió en la incertidumbre más interesante a resolver en el foro. Y yo sospecho que esa era parte de la estrategia, porque a los del ‘SOE con Simancas y en su momento, ya les había dado un magnífico resultado. Simancas se presentó a unas elecciones donde ni dios le conocía y salió elegido y a la primera. Después se le torcieron pelín las cosillas y se le piraron un par de miembros de SU equipo (así como todo el aplomo y gran parte de su estatura, muy especialmente de la política) que bien pagaos se pasaron al otro bando, y ya todos pudimos conocer lo falto de luces y recursos que resultaba este prenda. A partir de ahí ya no le quedó ninguna oportunidad y en su caso no hubo dudas, estaba claro que iba a ser un fracaso electoral absolutamente digno de ser botado. Pero en estas elecciones Sebastián si tuvo una posibilidad mientras nadie le conocíamos y los socialistas y afines pensábamos que tal vez este sí, podía no salirnos rana. Lo que ocurre es que Sebastián ha resultado ser buenisimo en lo suyo, que son las ecuaciones de cualquier grado, y en cero coma nos despéjó la incógnita metiendo su pata derecha hasta el corvejón y poniendo su pica izquierda en el mismísimo ojo del Flandes de Gallardón. Con esto ya todos supimos que: como profesor de económicas es un Crack, que los tiene asín de grandes, y que para la política tiene muchas bes pero ninguna uve. Por cierto, que como últimamente ya no duerrmo mucho, me ha dado como para echarle un par de vueltas a estas cuestiones de entrepierna política (que son las que nos tocan los güevos a los ‘pañoles todos). Y recordé la pregunta de la discordia que planteó Sebastián a nuestro alcalde más playboy: “explique que relaciones personales le unen con algunos de los imputados en la trama Malaya en materia de urbanismo“ (la he oído tantas veces que la conozco de memoria). Recuerdo la respuesta del Sr Ruíz: “me sorprende esta pregunta viniendo de usted que sabe perfectamente que yo de mi vida personal jamás hablo“. Y así, a toro pasado me doy cuenta de que menudos pedazos de listillos han sido estos del pepe: no hablando de la vida privada de Gallardón han conseguido que exclusivamente se hablara de la vida privada de Gallardón, vida privada que ha dejado de ser privada y se ha convertido en vox populis. Sin embargo nadie se ha atrevido a decir ni mu de la cuestión nada privada de los ladrillos que no solo ha pasado a ser ahora sí privada e intima y se ha convertido en el secretillo más celosamente guardado (lo otro, lo de los polvos ya lo sabe todo el mundo). Y es que otra vez nos la han colado. Estos señores son unos auténticos maestros en el arte del surrealismo, y nosotros unos pamemos de lo más surrealistas. Pero como pamemos semos muchos, convendría distinguir a los maestros y yo estoy por nombrar a los socialistas madrileños Memos con mayúscula del año. Y más tras las sucesivas demostraciones de que los candidatos que se nos colocan (y no solo en las listas he llegado a pensar a veces) no están jamás a la altura. Yo de verdad de la buena estoy convencida de que para las votaciones no vale ninguno, pero para las botaciones (así, con be) los candidatos del ‘SOE son todos perfectos.
A mi es que lo que me molesta sobremanera es tener que votar a estos señores porque son los que tienen que defender mis ideas. No me consuela en nada que los otros señores me parezcan como mínimo peores y que sus ideas ni siquiera se aproximen a las mías. ¿Por qué, por dios, tenemos que cargar con estos en la izquierda?.Y punto y final, porque a ver si de resultas de estas se me va a acabar por agriar mi magnífico carácter.
P.D.: Yo ya sé que estos post tienen poquísimo interés para este nuestro forillo, pero chicos, no sabéis vosotros lo agusto que yo me quedo. Son de lo más terapéuticos, que menudo reBote (con B) tengo.

martes, 29 de mayo de 2007

¡AY AY! DIOS MÍO QUÉ RESACA TENGO

Pues sí, hoy tengo una resaca que no me tengo. Ayer me cogí una curda de impresión a base de análisis de resultados electorales, pésimamente combinados con imágenes empapadas de emociones a flor de piel, del tipo pedazo nudo marinero de ochocientos cabos en la garganta de Simancas que no le dejaban decir otra cosa más que: “lo siento mucho, mucho por no haber sabido hacerlo mejor” y “ahora voy a trabajar y a trabajar y a trabajar y a trabajar...“ (que yo me pregunto ¿pero qué ha estado haciendo este hombre hasta ahora? ¿buscar más tránsfugos?).
Lo que si está claro es que el dramón no le da para dimitir (y menos aun para convocar un Congreso Extraordinario), porque ¿cómo se va a ir ahora, con todo lo que hay que hacer?, y siendo positivos, peor no creo que le vaya, eso ya está más que comprobado que es imposible. Pero a lo que iba, es que momentazo de emoción el que nos regaló con sus lagrimones al lado de Sebastián, yo desde la Gala de las Misses que no había visto nada tan sentío. Y Sebastián, ¡mi pobre! No voy a dejarle en una mención de pasadilla, no, que menudo calvario el de este hombre: él andaba todo pichi echando cuentas allá, por el gabinete de asesoramiento económico de ZP, dedicado a ser eficaz en lo suyo, cuando vino su buen amigo el Presidente (que con amigos como este yo no sé para qué necesita Gallardones) y le propuso hacer de cabeza de turco (¿o era de lista?) en la plaza de Madrid, “anda chato, ponte tú, que noquiere ni Bono" (¡OSTRAS, NI BONO!), y él, mirando al cielo y a ZP y demostrando que este hombre, como amigo no tiene precio dijo “anda, venga, y haz que pase rapidito este cáliz”. Desde ayer, los amigos tan amigos resulta que ya no son tan amigos, y menuda somanta la que le está cayendo, porque, parece ser, según los sesudos (¡JA!) analistas del ’SOE, que todo es culpa de Sebastián por no tener ni pizca de tacto con Gallardón, que me pregunto yo qué sabe de todo el mundo nuestro reelegidíííííísimo alcalde, para que le tengan tantísimo miedo y nadie se atreva a poner un cascabelillo a este Gato.
Este Gato, o sea, Gallardón, es otra copa más de mi melopea (como ya dijeran Roger Watters y David Gilmour: “another brik in my wall”). Ya de entrada soltaba antes de ayer con una rabia muy mal contenida, que “toma Sebastián, toma, chúpate esta, por mala gente”, y más que saludar a su respetable, lo que hacía el hombre eran semejantes cortes de manga (o a lo mejor es que a la altura del balcón de Génova yo ya no veía con claridad, que todo es posible). Pero ayer, muchísimo más relajado y sereno, tuvo unas palabras de agradecimiento a su familia que tanto le ha apoyado: ¡virgen santa macho! ¡no lo sabes tú muy bien! Vamos que soy yo esa familia a la que mencionas (hipótesis del todo imposible, ya lo digo desde aquí) y duermes en el despacho de Montse (Corulla) o de tu asesor de campaña, pero a mi vera no, eso seguro. Y no por la canita al cochino aire de Madrid, que todos tenemos necesidades humanas (hasta Ánsar se plantó su momento erótico con la Botella (su señora, con la otra tuvo su momento porno el día que nadie le iba a decir cuanto podía beber antes de coger el coche. Y ya que estamos y sale el tema, voy a aprovechar para sugerir que antes de conducir no lo sé, pero por dios, que alguien le asesore al Exísimo sobre el consumo etílico antes de hablar). En fin, y por no descentrarme, que yo le mandaba a dormir como mínimo con las Tres Trillizas pero no por promiscuo sino por cutre, que no todo vale para justificar el polvo y la paja en el ladrillo ajeno. Vergüenza pasé hasta yo de sus hábiles recursos, no quiero ni imaginar la familia próxima. Bueno pues, hasta ese momento yo andaba solo por fase “somos cojonudos somos los mejores” que viene a ser la primera de la curda. El momento de la exaltación de la amistad llegó de la mano del Señor Camps diciendo que "bueno, que iba a estudiar todo tipo de propuestas para ver como nos las apañamos para formar un gobiernete por aquí por las islas, y por H o por B, a ver si seguimos mandando un poco por ejemplo por Andraix, que no nos ha ido tan mal" (coño H y B (¡HB!), a ver si me van a cerrar mi blog). Y otro momentazo el de UPN diciendo que sumando A+B y así hasta Z tendiendo a infinito por mediación de epsilón (la famosa fórmula de mi hipoteca que es el teorema magistral de la putada) podrían formar gobierno. Por entonces yo ya oía voces dentro de mi cabeza, mayormente las de Rajoy diciendo que ellos solo gobernarían en los lugares donde tuvieran mayoría absoluta, que de pactar nada, que eso solo lo hacen las nenazas del ‘SOE. El momento de los cantos regionales y hasta de la copla me llegó cuando me enteré que en Marbella el PP conseguía doce (¡DOCE, MADRE DEL AMOR HERMOSO!) concejales más, y quien dice Marbella dice Paco el Pocero, que va a seguir haciendo pozos con el beneplácito del electorado y hasta no sé que exaltado de cuyo nombre no quiero acordarme que dice que "con el resultado de estas elecciones revalidando puesto, me siento indultado por el pueblo, y ha quedado claro que a mi pueblo elector, estos mis asuntillos no sólo no les molesta, sino que hasta parece que les gusta, y que ya que estamos, déjense ustedes de causitas abiertas con la justicia y otras chorradicas por el estilo, que los votos valen más" (que es que yo no sabía que estábamos jugando a punzón, tijera...). Pues vale, chato, el pueblo que te indulte pero ahora que te indulte el juez (que cosas más raras se han visto, también es cierto). Recuerdo entre nubes otros momentillos como el de la periodista diciendo “hoy el candidato electo Menganito X ya ha hecho un acercamiento a sus posibles nuevos socios de gobiernos Zutanitos Z:” y se le oye a Menganito “el pueblo ha hablado con voluntad clara y nosotros que sabemos interpretarlo estamos barajando la posibilidad de hacerle caso estableciendo el gobierno que ellos nos demandan y tres madalenas”, que virgen santa, como se puede decir menos con más palabras, y ¿qué estudios tiene esta mujer que ha conseguido interpretar todo esto y traducirnoslo del politiquinglish al ciudallano?. Y en esto llega ZP diciendo que “estas elecciones han cumplido su objetivo: nosotros estamos satisfechos y el PP también, (altruista objetivo, sí señor, para filantrópicos nuestro políticos) y además el pueblo (pánfilo, le faltó añadir) como siempre ha obrado con ejemplaridad” (os lo juro, que aquí no he añadido nada de mi pluma ni de mis pelos). Por aquí, yo ya estaba malita del todo y me tuve que ir a vomitar. Y a partir de ahí no me acuerdo de más, mayormente porque es que ni quiero. En fin, que el otro día en el post de Cruela, un amable comentarista (alias Sakyamuni) dijo que tenemos los políticos que nos merecemos, y yo repuse suavemente indignada, que “¡ah, no, de eso nada, que nadie se merece a estos!”. Bueno pues aprovecho este forillo público e inigualable para decir que Sakyamuni, cielo, tienes toda la razón del mundo: yo estaba equivocada y esta cruz es nuestra y solo nuestra. Me cagüenlaleche, que país nos ha toca’o. Y encima hay que joderse, que es que ni siquiera es el peor (lean a la Cruela sus reflexiones sobre los hermanos Polonios (13, que son los letales)) .

miércoles, 23 de mayo de 2007

DECIR ALGUNA ESTUPIDEZ COMO POR EJEMPLO TE QUIERO

Que las palabras están sobrevaloradas es un hecho. Que por la boca muere el pez, fijo, que uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios (brillante frase hasta que la dijo La Campanario, igual de “cómete el pollo” que la Esteban pero sin la gracia de la Esteban), pues también. Y que dios da pan a quien no tiene dientes otro hecho. Si no no se explica que tantos mudos suden sangre para expresarse con signos y que Aznar tenga esa verborrea que le ha dado dios (me da que él es de dios pa’rriba) hasta con su tonillo agudo y todo y su risita característica al revés (ej, ej, ej).
Pero hay palabras y frases que parecen del PP. Como por ejemplo los Te Quieros, así con mayúsculas.
Los Te Quieros poco a poco se fueron extendiendo sibilinamente entre nosotros gracias a las películas de Hollywood de las de beso a tornillo con los labios cerrados, él (Clark Gable, no puede ser otro) absolutamente inclinado sobre una derrengadísima ella (Vivian Leight, o cualquiera) entregada en sus brazos. Los Te Quieros se dicen con lágrimas en los ojos cuando parte un tren llevándose al querido a luchar en Normandía, o cuando el humano receptor está absolutamente calvo a punto de palmarla con un cáncer Terminal… en esos y no en otros momentos. Y claro, cuando lo oímos en nuestra vida de adulta, de boatiné, rulos y pantuflas (por favor, tomadlo como una licencia literaria, a dios pongo por testigo que yo solo tengo kimonos, mules y churros articulados de colorines para hacerme bucles) nos sentimos las reinas del mundo, (veis otro Te Quiero de mayúsculas: el Leonardo agarrado a un cachito de madera en las gélidas aguas congeladas sin terminar de morirse (la peli dura tres horas y veintitrés minutos periódico simple), la Kate llorando a moco tendido (como para no: había perdido al futuro marido podridito de dinero al que había dejado irremediablemente plantado por el gañán termolactil que las iba a palmar fijo, y para más INRI, perdía el cuadro de las Señoritas de Aviñón de Picasso, al que por lo visto y según James Cameron, después pusieron en un bote salvavidas para llevarlo derechito al MOMA (lo que vendría a explicar porque no hubo botes suficientes para todos los pasajeros) y ahí está, el maromo aguantando horas porque le tiene que decir aun un montón de Te Quieros. Menos mal que ella se guardó el pedrusco para recordarle). Pues eso.
Los Te Quieros, dos palabras dos, están hiperpromocionados desde hace evos, y ya a nadie se le ocurre cuestionar su valor, ni si es verdad o no, es oirlo, y oye, como los perrillos, que nos hacemos pis de gusto. Y lo que os digo, parece inventado por los del PP, porque es como la teoría de la conspiración: una excusa cogida con hilvanes y se lo cree un porcentaje relevantísimo de votantes sin cuestionarlo ni un pero chiquitín. Y con eso y un poquito de tiempo ya son capaces de gritar un que viene el lobo a la altura de otra guerra civil (JM Ansar dixit ayer mismo), ¡pero vamos por dios!, ¡que anda chá!. Pues no señor, los Te Quieros orales no valen un pimiento, y tengamos ojito con los mentales, que vamos a ver cuantos se han cargado a sus libertinas esposas porque las querían mogollón. Por los Te Quieros, se han liado unas que pa’ qué. Ejemplo: Humana A: -“pero vamos a ver alma de cántaro: tú no sospechabas que tu marido estaba con otra cuando llegaba a casa las seis de la madrugada porque desde la una estaba buscando el camino de vuelta de Leganés y por cierto ¿qué hacía él en Leganés?” Humana B: -“pero es que me decía que me quería” Humana A: -“si y Alaska decía que quería ser un bote de Colón” Humana B: - “Buaaaa” Y ya está, el buaaa de siempre. Alaska canta que quiere ser un bote de Colón y no se lo cree nadie. El que sea nos dice que nos quiere, y oye, como si nos hubieran abducido. Sebastián pregunta que qué pasa con los ladrillos de esta señora, y Gallardito dice que por dios qué poco estilo, venir a preguntarme por mi amante. Qué digo yo, que para poco estilo el de Gallardón, venir a declarar ante to'a España y en la tele los cuernos a su señora con tal de no perder las elecciones, que ya me imagino a la Señora de Ruíz poniéndose verde de vergüenza sin atrever a descolgar el teléfono a su padre. Seguro que a la vuelta a casa el presidente de más carisma de esta nuestra comunidad le explicó a su señora todo lo que la quería y eso. Pues ya está, sin cuestión: Sebastián es un patán sin clase (que por otro lado, es lo que tiene la izquierda) y Gallardito la pobre víctima. La vuelta a la tortilla. Es como si todo lo que dijera el PP fuera verdad de libro a la altura de un Te Quiero. El caso es que para mí todos los Te Quieros son iguales, purito folcklore, populismo y electoralismo. A mi chato, no me digas que me quieres, no te promociones, a mi quiéreme y punto, y procura que me entere. A mi no me digas que vas a acabar las obras de la M-30, acábalas y procura que no se inunden. Pues eso. P.D.1: Por no hacer otro post político: no, no todos los políticos son iguales (JM es inimitable a la par que irrepetible, y quien dice JM dice las Trillizas de J Iglesia: Acebes, Zaplana, Rajoy, y quien dice las Trillizas dice la Espe…) no, no es lo mismo la izquierda que la derecha, afortunadamente, todavía no. P.D.2: Yo sobre política (y religión) no discuto jamás de los jamases. Eso sí opino y escucho todas las opiniones. Pero doy por hecho que a estas alturas todos tenemos nuestras opiniones y creencias muy bien formadas y que lo que diga yo o me diga a mi quien sea no va a cambiar estas convicciones, que para eso están bien interiorizadas y reflexionadas y no se tratan de una cosilla ligera. Dicho lo cual, ¡qué bonito vivir en un sitio donde a una no la lapidan por largarse con otro ni le cortan la lengua por hablar!. Respeto señores, empezando por uno mismo, no se nos olvide, que es de lo mejorcito que nos ha toca’o.
P.D.3: ¡Y el sentido del humor es muestra de inteligencia!: http://www.youtube.com/watch?v=PUhpWCQG_hc

miércoles, 21 de febrero de 2007

PLACER SOLITARIO

Queridos bloggeros míos, ¡cómo anda el patio!. Adviertóos a todos que ando con la sensibilidad maternal a flor de piel. Porque una es muchas cosas (yo soy polizofrénica, y al paso que voy, cada día más) pero entre otras fruslerías, al final lo que más soy es madre (me ocupa muchas horas al día) y estoy descubriendo yo, que pa'l mundo mundial esta es mi parte chunga.
A mi antes me quería mucho mundo (salvo dos o tres, que de todo tiene que haber en el supermercado del señor) porque soy de esos especímenes tirando a tranquilos que grita poco y deja vivir, pero de pronto me he dado cuenta que a mi ya no me quiere ni dios (este es uno de los dos o tres que os decía antes). O me quieren pero con peros. Siendo concretos, me quieren sin mi niña.
A esta conclusión no he ido llegando poco a poco a fuerza de notar sutiles indicios. No, yo esto lo sé porque me he encontrado con argumentos del barquero espetados tranquilamente en un momento tan relajado y cotidiano como es el cepillado de dientes. Frases del tipo: "si no viniera tu hija, no dudes que me quedaba". Y yo esos comentarios me los trago frecuentemente, como si tal cosa, asintiendo con la barbilla, mirando de reojo el calibre del paquete (que no me digáis que no hay que tener huevos para soltar semejante fresca a una madre) y pensando vale chato, yo que tú me llevaba el cepillo a casa, porque en cuanto te vayas voy a limpiar el baño y no se me ocurre mejor herramienta.
Pero la verdad es que enseguida se me pasa, porque entiendo a todos aquellos que nunca han querido tener niños y han decidido que su vida debe transcurrir sin ellos. Y entiendo a mis amigas que no quieren tratar con los niños ajenos porque bastante tienen con los propios (yo soy una de ellas), y que solo vienen a visitarme cuando o mi niña está con su padre o está durmiendo. Y entiendo hasta a los abuelos que dicen que los hijos son de sus padres, que ellos ya criaron a los suyos, que trabajan mucho entre semana y que cuando llega el finde ellos también quieren descansar. Yo es que soy de izquierdas y lo entiendo y tolero todo (mmmmm, o casi).
Porque para Mac Guffin, el que nos venden a las mujeres con lo de tener niños (al loro con lo del Mac Guffin, me encanta esa frase y más desde que sé lo que significa).
Está claro que todas las madres que tenemos hijos adoramos a nuestros retoños, desde el nivel: dos días sin mi niña y para casi todo pienso en ella, hasta el grado sumum: no sin mi hija. Yo me confieso del primer grupo. No conozco a ninguna madre que por muy agobiada que esté no quiera a sus hijos hasta el punto de no poder imaginarse en adelante la vida sin ellos. Pero no conozco tampoco a ninguna que me haya sabido dar una respuesta coherente argumentando buenas razones para tenerlos, y me incluyo yo misma. Con los hombres hay de todo y muchísimo de "yo, porque se empeñó ella". Cobardes: o ahora por echarle la culpa a ella o antes por no decir claro que no querías (dí que sí íntimo, tú hazte la vasectomía, que me han dicho que no duele y si hace falta yo te pongo el vetadine en los puntos, que ya lo he hecho antes con los gatos).
Y es que ahora mismo no se me ocurre ninguna razón para tener un hijo. El mundo es una mierda (aunque le caben cosas maravillosas), eso es obvio, y ya no lo digo por los conflictos entre oriente y occidente, ni por el calentamiento global, que hasta consigue un par de Oscars. Es que uno se siente feliz muchísimas menos veces que como mínimo cansado, ya no diré agobiado o dudando si dejarse las venas largas. Y la posibilidad de vivir una vida excitante y estupenda es muy, muy pequeña, por cada vida extraordinaria que te encuentras (de tipos no siempre felices) te encuentras mil entre grises y patéticas. O sea, que por generosidad nuestra y para que ellos sean felices sabemos que no es, eso está claro.
Vale, los padres tenemos hijos por purito egoísmo. Pero las mujeres en concreto es que somos tontas de remate. Según la estadística de los casos y casos que yo conozco, la abrumadora mayoría me dice que actualmente y en los tiempos que corren, cuando un hombre tiene hijos descubre otras maneras de pasar los fines de semana, de viajar e irse de vacaciones, si te descuidas hasta de comer (y esto no significa que todos disfruten con el cambio). A una mujer que tiene hijos, le cambia todo eso, y además y antes que nada, su vida y expectativas profesionales.
Ante todo diré que yo soy feminista con mucho orgullo y a mucha honra, porque así, haciendo repasillo rápido es el -ISMO que encuentro que menos conviene perder de vista. Para todos aquellos que aún no lo sepan, la definición literal que da el diccionario de la RAE para los téminos feminismo y machismo son los siguientes:
FEMINISMO (Del lat. femina, mujer, hembra, e -ismo). 1. m. Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres. 2. m. Movimiento que exige para las mujerse iguales derechos que para los hombres.
MACHISMO 1. m. Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres.
Esto es lo que hay. Sin embargo existe una definición extraoficial que equipara feminismo a machismo (Actitud de prepotencia de las mujeres respecto de los varones) y hace que muchísimas personas inteligentes y con dos dedos de frente repudien abominablemente del primero aceptando menos ofendidas el segundo. O por lo menos una ofensilla menos militante. Declararse feminista en los tiempos que corren es casi una osadía y la mejor manera de que a una le tachen de radical y extrema (casi hasta de violenta).
Sin embargo yo no entiendo que todavía halla quienes no están de acuerdo en concedernos a las mujeres esa capacidad y esos derechos reservados antes sólo a los hombres y que no exija para las mujerse iguales derechos. Aceptemos barco y que en nuestra 'Pañññña ya hemos llegado a esa igualdad de derechos legales. Vale, aceptemos portaaviones y que las instituciones y la vida social en masa aplica esos derechos como norma y de forma escrupulosa. Aceptemos las opiniones de miles de personas que como mi Cruela agradecen muchísimo lo que han hecho por ella las feministas, pero nos piden que no hagamos más, que ya va servida y que a ella le encanta como están así las cosas, que no quiere convertirse en un hombre (¿el feminismo lleva a eso?). Por continuar con su alegato al sentido práctico, os diré lo mismo que me dice ella: "Irma empieza a entender como es el mundo, acéptalo y serás mucho más feliz" (que ya lo soy mucho para lo que es la media). Yo lo de entenderlo lo entiendo (vamos, que por lo menos no me engaño con lo que hay), pero lo de aceptarlo ¡una mierda!.
Porque a la hora de la verdad, las mujeres estamos discriminadas, no por nuestros hombres que nos rodean, ni por la mala fé de nadie, ni por unas leyes que han evolucionado que da gusto (y no lo digo con coña)... A nosotros nos discrimina la sociedad de mercado y del bienestar, tremendamente competitiva, brutalmente capitalista y siempre al servicio de ganar una pela para tener una comodidad nueva. Desde que nacemos y nos sueltan en la guarde empezamos a prepararnos para ser los más-más y estar mejor preparados que nadie para ganarnos las lentejas y el monovolumen. Y cuando completamos la formación empezamos a currar más que nadie para tener lo mismo que todo el mundo: la hipoteca, la play station, las vacaciones, el mundo que enseña National Geographic y la vida que enseña el cine que mola (no el de Stephen Frears). Queremos vivir comoda e intensamente para compensar lo intensamente que trabajamos para vivir cómoda e intensamente... Pertenecemos a una manada constituída por especímenes sobradamente preparados de entre los que se selecciona con minuciosidad quien es el que número uno y se nos somete a test psicotécnicos y pruebas miles y modernísimas que vienen a detectar e intuir a quienes esconden dentro a una futura rana de la empresa. Se desechan a virtuosos por ser sospechosos de nos ser lo suficientemente competitivos o rentables. Y para rana, rana indisimulables las mujeres.
Nosotras somos una inversión nefasta, porque absolutamente todas somos susceptibles de convertirnos en madres. Y qué ocurre entonces con la inversión: pues que de entrada se va a pasar nueve meses muy delicaditas, que va a faltar a trabajar por miles de visitas al tocólogo (buen nombre, si señor) y por miles de indisposiciones. Tendrá mareos y desfallecimientos, vómitos, estará pesada, se moverá con torpeza y tendrá las piernas y las manos hinchadas como botas. Y eso yendo todo bien y culminando con un parto que se produzca un día al salir de trabajar. Porque puede pasar también que la madre en ciernes de con un médico marxista-leninista que le ponga de baja antes de cumplir las cuarenta y un semanas laborables exigibles. Las que no son eludibles son las dieciséis semanas de baja maternal que llegan después.
Durante este tiempo no se detiene la ley de la oferta y la demanda y el pez grande sigue desayunándose por kilos a los peces chicos. Así que los empresarios deben subsanar la baja en el equipo encontrando un remplazo que impepinablemente tardará un tiempo en rendir al máximo tal y como rendía la trabajadora ahora convertida en madre. Seguramente ese tiempo requerido sérá el mismo que ella pase ocupándose de su retoño absolutamente ajena a las evoluciones del mercado y justo cuando todo funcionaba de nuevo en la empresa, ella volvera reclamando su derecho de reincorporarse. Y la ley obliga a devolver a ese puesto a alguien que no puede rendir al nivel que rindió antes de ser madre, no inmediatamente. Porque son inevitables el desfase por culpa de los meses de parón profesional, la falta de energía por las noches en blanco amamantando de una forma u otra a su retoño, y aceptémoslo, la escala de prioridades de la trabajadora habrá cambiado, y su puesto de trabajo será una fruslería comparada con toda la preocupación y dedicación que ella vuelca en el pequeño mamoncete. Durante un tiempo, y puede ser mucho, la trabajadora va a estar perdida para la causa de la empresa.
No estará disponible para viajar, ni va a tener disponibilidad absoluta para lidiar con sus responsabilidades y clientes, ni va a defender su trabajo más allá de la estricta jornada y a veces ni siquiera, porque en este mundo global uno podría pasarse las horas de toda su vida seguidas una tras otra negociando con una u otra parte del mundo sin necesidad de parar por culpa del descanso común. Hace muchísimo que el mundo ya no duerme.
Esta falta de disponibilidad se traduce en reducción de sueldo: empiezan a desaparecer los complementos y las dietas, las comisiones que rellenan los sueldos hasta hacerlos dignos o golosos. Esa parte más facilmente no declarable.
Si el niño crece en equipo, se subsiste con el sueldo del padre, que no ha variado ni un pelo porque tampoco se ha resentido su capacidad profesional. Este sueldo pasa a ser el que debe defenderse a toda costa. Y aquí empieza el sentido común: faltar al trabajo con frecuencia aunque sea de forma justificada es un riesgo, ¿qué trabajo se arriesga? el que aporta menos ingresos. La mujer se pondrá enferma a la vez que el niño, asistirá a las reuniones del colegio, cogerá vacaciones las decenas de veces que los niños celebran santo tomases de aquino...
A lo mejor incluso debe reducir la jornada para poder ocuparse de su hijo cuando salga del colegio, total para lo que cobra... E incluso echando cuentas resulte más rentable ahorrarse los gastos de los campamentos de verano, de los canguros y las extraescolares pese a prescindir del escueto sueldo de la mujer. Muchas veces acaba por dejar de trabajar, ni los horarios de los colegios, ni las vacaciones, nada es compatible con la vida de los padres. Y es mucho más importante un hijo que un trabajo. Se reordenan las prioridades. A partir de ahora ella también depende del sueldo del padre de su hijo y ya está en la delicada tesitura de confiar ciegamente en que esa relación no se vaya nunca al carajo, porque no podría costearse ni su propia vida, menos aun la de su hijo. Y a esa edad y con su antecedente profesional jamás volverá a encontrar un trabajo compajinable con su estado de madre (no existe ni para las que tienen mejor curriculum) ni un sueldo que pueda pagar la calidad de vida que desea para ella y sus retoños. Y sí existen las pensiones compensatorias que pagan los maridos a las ex que no trabajan, pero no son realista, en este país ¿qué sueldo medio decente puede costear dos hipotecas, las necesidades de dos adultos, y los gastos de unos hijos...? muy poquitos. El juzgado de familia no puede obligar a ninguna persona a endeudarse por encima del umbral de supervivencia, consecuentemente serían dos adultos con ciertas comodidades obligándose a perderlas a cambio de vivir con muchísimas carencias, y lo que es peor, condenando a sus hijos a unos barrios de mierda, con unas compañías de mierda y dejándolos en unos colegios de mierda que no les prepararán nunca para vivir otra vida más que esa de mierda, porque llegarán los niños de los colegios privados con estudios en el extranjero y becas y masters de prestigiosas universidades de nombres rimbombantes que les dejarán en la cuneta con solo mirarles y encontrar las ochocientas diferencias. Pocos padres, y menos madres suelen aceptar ese trato y ya están metidas en la vida El Lute: camina o revienta.
Pero puede ser que la mujer conserve su trabajo, y que encima se le haya presentado una crisis irresoluble de pareja que la lleva a convertirse en madre solatera (algo que muy pocas prevemos cuando tomamos la decisión de tener un hijo). Tenemos nuestro sueldo por hache o por be inferior del que tuvimos antes de ser madres con el que ahora debemos cubrir como mínimo los mismos gastos que cuando los ingresos eran el doble, pero absolutamente a solas. Nos volcamos a trabajar como burras con la esperanza de ganar más, y no arriesgamos ni un pelo el trabajo que ahora sí vuelve a ser prioridad (e imprescindible). Nos convertimos en unas expertas en despertar a nuestros hijos una hora antes cuando está enfermo para darle Apiretal (el equivalente a la aspirina infantil, para los no documentados) con suficiente margen como para entregarle en la puerta del colegio fresco como una lechuga obra y gracia de la química y apagadito como una vela ahogada en cera. Allí le dejamos sintiéndonos fatal pero rezando todo lo que sabemos para que el móvil no suene por lo menos hasta el medio día y no tanto porque el niño pueda encontrarse mal por la subida de fiebre, como por la situación difícil en que nos pondría abandonar el trabajo para ir a ocuparnos de él. Y etcétera, etcétera, etcétera hasta no acabar nunca.
¿Pero así como narices vamos a ser competitivas? Yo monto mi pequeña empresita y vamos si me pienso lo de contratar a una mujer en edad reproductiva o ya reproducida. Los empresarios solo pueden hacer dinero, no caridades, sino jodida iba la cosa, ni comían ellos ni los empleados, la vida no da como para muchas bobadas, que salir adelante es una cosa muy, muy seria. ¿Ves Cruela como sí me entero?.
Cómo no voy a entender a mis amigos y amigas que deciden conscientemente no tener jamás hijos, que no los quieren para no pagar estos precios, para no perderse nada de tanto y tan excitante como ofrece el mundo y a lo que renunciamos en nuestros mejores años los que nos decidimos a ser padres.
Todos estamos cansados, y los niños cansan y molestan. Nadie quiere cerca en un viaje, ni en las vacaciones, ni en los restaurantes, ni en ningún lado a los niños ajenos. Se han convertido en la caca que sólo le huele bien a su autor. Son legión mis buenos amigos que sólo están conmigo en las ocasiones que mi hija no está presente.
Tengo una doble vida. Una socialmente activa, divertida, llena de adultos interesantes con planes interesantes y que me quieren facilmente. Y otra que sucede a solas en un mundo infantil llen¡o de niños (porque mi hija si tiene vida social cuando está conmigo) y de padres que no necesariamente son amigos, sino aliados por el bien de nuestros hijos. Y esta es la que disfruto cuando está mi hija: mi placer solitario. No soy peor cuando está ella, es un hecho constatado. De hecho soy mejor porque soy más generosa y entregada, bebo menos o nada, me río mucho más, soy más ingeniosa y soy capaz de sentir más ternura. Pero para la mayoría del medio me convierto en alguien un poco peor, menos disfrutable, menos fácil, menos interesante. Yo valgo, pero con mi hija es un coñazo. Las relaciones humanas las establecemos esos miembros de la manada sometidos a esa presión tan competitiva. Y ya no sabemos comportarnos de otra manera que de la hedonista que exige el máximo placer y satisfación con la mínima inversión de esfuerzo. ¿Es que acaso no hacemos ya suficientes otros esfuerzos?, por dios que el placer por lo menos sea fácil.
No, no puedo reprocharlo. Pero me niego a ser realista y dejar que la aceptación de estas reglas empiece a quitarme las ganas de vivir lo que ahora no vivo. No acepto conformarme con comer cualquier hueso de los que nos va hechando el mundo. ¡Gracias idealistas por tirar del carro!.
En cualquier caso, chicas, por no ponernos dramáticas: ¡hagamos huelga de úteros caídos! ¡una mierda a la maternidad!, que demasiado curramos ya, y al fin y al cabo esto son solos dos días: a vivirla y a correr, viajemos, vayamos a todas las fiestas posibles, salgamos los fines de semana con nuestros amigos, veamos documentales con nuestros churris en el sofá leyendo el periódico los domingos, que le den dos duros al futuro, que total ya es una mierda, si hasta Al Gore paga un pastón de luz. ¡Que se vaya al pedo la humanidad!.
A tomar por saco. Todo. Que tengan los hijos otros. O no.
P.D.1: Conozo a un montón de mujeres encantadas de la suerte de no tener que trabajar para vivir porque ya lo hace su pareja, y de poder disfrutar de muchísimo de todo lo que los demas no podemos disfrutar, empezando por los hijos. A otras encantadas de ser madres como lo que más y casi lo único que les realiza en la vida. Otras que hacen magia y son felices con su vida de pareja de madre y de profesional. Otras que no han sentido nunca la necesidad de desarrollarse profesionales ni quieren las responsabilidades que tienen muchos hombres. Otras que el mejor negocio de su vida fue casarse y sobre todo separarse. Hombres valientes y excepcionales, feministas y con una pasión tremenda por la vida que jamás quisieron perderse nada y que siempre supieron apreciar que lo mejor del mundo no son los lugares sino las personas que encuentran en ellos, mágicas a cualquier edad: así es mi padre (el auténtico héroe de mi vida), Conozco a hombres vapuleados por mujeres que les arruinaron la vida sin ningún tipo de escrúpulos. Es así, por supuesto porque no es una cuestión de género sino de personas.
P.D.2: Este post militante se lo dedico a mi niña, la verdadera estrella de mi vida, la que todos los días me hace sentirme feliz nada más verla por la mañana con el corazoncito dormido. Y que es alucinante, pero es mi mejor cura para cualquier tentación de sentirme triste.
P.D.3: A Estrella, la gladiadora del hogar.
P.D.4: Lo siento. No he podido hacerlo más corto. Este si que era de si me callo reviento.

lunes, 18 de diciembre de 2006

¿ESTAMOS TODOS LOCOS O NOS HA ABDUCIDO EL ROJO?

EN ESTAS ENTRAÑABLES FECHAS (Y VAN 2)
Hace un par de sábados me encontré sin niña y sin íngimo, y esto hacía mucho tiempo que no ocurría, porque normalmente mis fines de semana suceden a ritmo alterno de uno infantil con mi niña y otro en proceso de maduración con mi íntimo. Pero la semana anterior a este finde había surgido una pequeña incidencia del tipo folklórico sentimental entre mi hermna y el Melendi 1, mi cuñado para los no iniciados, (desde aquí aprovecho para enviar un saludito a la gente del Valle de Asón, qué bonito sitio y qué gente más maja). Así que se imponía el plan de gabinete de crisis en jornada íntima de mujeres deseperadas, a medio camino entre su casa y la mía, una en una punta y la otra en medio.
Mi íntimo anda cerca, pero aun no se ha convertido en una mujer desesperada, así que quedaba excluido del plan y mi niña pasaba el finde con su papi. Todo organizado. Pero ¡oh destino! finalmente en vísperas de agarrar mi Luisi y salir dirección Norte, mi sister me llamó por teléfono indicándome que se había resuelto el incidente folklórico familiar, lamentando no vernos y anunciándome que prescindía de mis servicios porque les convenía intimidad, así que yo me quedé compuesta y sin íntimo, que ya había hecho sus planes y curraba. Pero una es una mujer a la que le falta tiempo y sobran planes, así que pensé: genial el plan del Culto a las tres Ces: Cuerpo (manicura, pedicura, exfoliante, caprichitos comestibles en el sofá); Culturilla (prensa, libro "Es fácil dejar de fumar si sabes como" (qué mal momento ha elegido para morirse de cáncer de pulmón su autor) y películas bonitas de ayer y hoy) y Capitalismo (shoping desenfrenado). Y en esas andaba yo con el pie recién puesto en la acera comercial de la calle Goya, cuando recibí la llamada de mi amiga Olgui, en la misma tesitura de finde con el paso cambiado y necesidad de adquisiciones. El plan se ponía estupendo: jornada de niñas bonitas dándose un caprichillo al body. Animosas y contentas, empezamos la ruta juntas a las 11:30 de la mañana en el punto alto del Barrio de Salamanca. A las 20:30 de la noche (nueve horas después), estábamos desfondadas en la Plaza de Bilbao, tras habernos pateado enteritos el Barrio de Salamanca, la Puerta del Sol, sus calles aledañas, Gran Vía en su plenitud, toda la calle Fuencarral y el barrio de Chueca. Y yo creo que no nos dejamos ni una tienda.
La cuestión es que las dos habíamos salido emocionadas, o como mínimo animadillas, y de repente éramos como dos abducidas recién aterrizadas en Navida-Glitter-Landia. ¿Qué había pasado con las tiendas? es que en estas fechas solo podemos vestirnos con A) larguísimos trajes de fiesta que ni la mítica Obregón emulando a Gilda o B) Mini-minifaldas glitter acompañadas de mini-minitops de lentejuelas que ni Paris Hilton podría calzarse sin sentir rubor. ¿Dónde están los amorosos jerseys de punto sin renos ni copos de nieve? ¿y los vaqueros de toda la vida, lavados a la piedra pómez (y no con pepitas de purpurina)?. ¿Y cuando perdieron nuestros ojos la capacidad de distinguir otros colores distintos del rojo, oro, plata y negro?. Desesperante. Nos pateamos todas las tiendas posibles en mil niveles distintos y sumando las adquisiciones de las dos conseguimos juntar: unos zapatos, un paraguas y unos calcetines (¡y un cepillo para el pelo!).
Es lo que tiene, que llegan estas entrañables fechas y todos nos transformamos. Porque uno abre los ojos a partir del día 1 y su vida ha dejado de ser la que era, si hace caso a la tele, a las tiendas, a los híper, la vida de un elemento humano integrado con su medio debería ser: levantarse de la cama en su habitación decorada por Ikea, con un pijama de cuadritos rojos y verdes y clazarse unas amorosas zapatillas nórdikas forradas con borreguillo. Tras la reconfortante ducha, se secaría el cabello con el ¡nuevo! secador de pelo diseñado por Llongueras que hipervoluminiza (¡Jesús, qué palabro!) tus rizos. Si después no te gusta como queda, no pasa nada, lo arreglas con las super tenacillas-plancha para todo tipo de pelo de Braun y como nueva. Hecho esto, te vistes como la Preisler para recibir a Clooney y te direges al Carrefour a hacer tu compra diaria. De vuelta en casa, pones todo sobre la encimera y aliñas y cocinas las viandas, tan parecido todo a tu avituallamieto habitual: el marisco congelado, las gulas del norte, las huevas de lumpo, los ahumados e ibéricos, los patos, pavos y/o pulardas, o cordero y cochinillo, ahí el paladar. Lo degustas acompañado de panecillos y canapés de mil tamaños y variedades distintas y bien regado con cava o sidra. Para finalizar te empachas con turrones de todo tipo, polvorones de la estepa (¿qué estepa? ¿la rusa?) y los famosísimos bombones Ferrero Rocher que en casa de la Preisler y Paloma Cuevas se toman a todas horas, pero en las del resto de mortales, solo en Navidades. Para digerir todo esto, es imprescindible echar mano de un exótico espirituoso digestivo, cualquier cosa menos licor de hierbas porque éste tan vulgar y popular, hace un mes que ha desaparecido de los estantes. Después puedes instalar el televisor superplano que acabas de adquirir para que te lo traigan los Reyes Magos de toda tu familia a escote, deshacerte de tus taconazos dorados y dejarte caer lánguidamente un ratito en el sofá como si fuera una chaisselongue, a disfrutar de una peli cuajadita de renos y nieve algodonosa. Puedes también fotografiarte en este trance con tu supercámara digital y así felicitar las fiestas a tus familiares y amigos con una instantánea tuya enviada por SMS multimedia desde tu supermóvil nuevo.
Y me pregunto yo: qué podemos hacer la gente normal con el desaguisado de estas fechas, porque tenemos que seguir yendo a currar todos los días y no nos da ni el cuerpo ni el tiempo para semejante ritmo, como el titiritero de fiesta en fiesta. Señores del mundo de la moda, ¿qué nos ponemos para salir a la calle y no deslucir?, señores del Carrefour ¿qué comemos?, hagan el favor de no esconder las porquerías habituales baratas y normales. Y sobre todo, responsables del mundo: ¿donde podemos ir con nuestros hijos que no esté lleno, plagadito, cuajadito, de esas cosas que a ellos tanto les excita y que se llaman juguetes, video consolas, chuminadas con vida propia en la tele, pero que se transforman en armatostes de plástico mal encaja'o en cuanto salen de la caja?. Nos aben ustedes cuanto daño hacen con su creatividad y el dichoso espíritu glamouroso de estas fechas y del Corte Inglés. Ni con los villancicos del hilo ambiental, que se te acoplan en la oreja, y ya no consigues desatascarlos hasta febrero.
Porque seamos realistas, yo no sé como son vuestras fiestas navideñas, pero yo suelo pasarlas en mi casa familiar y a veces rallando el pijama, porque hasta ahora nunca me ha tocado ni ir al Ritz, ni al Palace ni siquiera a Villa Jura'o.
Pero como una sale de compras un día de cada mil, y además con buen espíritu y ánimo, pues me resisto a admitir que no haya nada hecho para mi. Siempre regreso a casa con una bolsa que ni quiero mirar y que contiene algo inapropiado que sé sobradamente que voy a ponerme entre una o ninguna vez. Y esto no es algo que me pase a mi sola, esto nos pasa una cantidad de personas que somos legión. Bien, no desesperemos porque hay solución. Para eso precisamente se inventó el siguiente engendro: la cena navideña entre compañeros y amigos cuya mejor virtud es la de amortizar esos trapos. Y a veces también la de jugar al amigo invisible (¿a que sí, Ysae?).
La variedad cena de compañeros, en nuestro trabajo la hemos liquidado definitivamente y sin ningún ánimo de resucitarla. La razón: nuestros fallidos y patéticos intentos. Muestra breve las de los dos últimos años: el de hace dos, yo aun con mi ex, pero mi ex ya con otra y a unos segundos ambos de ver la luz. Él incordiado por tener que ejercer de consorte, invitó a un amigo suyo para que le acompañara y resultó curioso: yo le llevaba a él de acompañante, él se acompañaba de su amigo, y su amigo al menos tuvo el decoro de cortar ahí la cadena de compañías. Cruela se llevó a su chico que es el jefe, y el jefe a su chica que es la Cruela, así que por ahí acabamos pronto. Y por último vino nuestra tercera compañera de la que nunca hablamos por respeto a la intimidad ajena, que ni tiene compañero ni nada de nada. Cenamos opíparamente, y nos fuimos a tomar una copa. La compañera impar ya estaba como una cuba rellenada tres veces, mi ex y su amigo, querían seguir la juerga a poder ser por su cuenta, supongo que para ampliar a más las compañías, y la Cruela y su chico desaparecer directamente, de hecho en un momento dado doblaron una calle y ya no volvimos a verles. Yo pegué un Irmazo y dije que me iba a casa, cogí a la compañera impar (que no se tenía de pie) y le lancé una mirada asesina a mi ex que venía a advertir cariñosamente: "ni se te ocurra dejarme sóla con semejante panorama" y empapados todos de entrañable camaradería y buen rollo, nos montamos en el búho bus. La compañera impar se hizo veinticinco chichones dándose cabezazos contra la barra del autobús. Cuando llegamos a su parada se negaba a bajar porque no la reconocía (milagro que viera algo), pero mi ex, que iba calentito le arreó un empujón y la dejó plantada en la acera justo antes de que el autobús arrancara de nuevo. Fin de la noche.
El año pasado, coincidiendo con unas vacaciones de la compañera impar, nos largamos a comer por ahí la Cruela y su chico, también llamado jefe, la madre del jefe (da para un post completo esta señora, que es una terrorista divertidísima), mi por entonces recién adquirido íntimo, que por aquellas señaladas fechas aun andábamos estrenándonos, y la menda. Yo, fruto de mi divorcio, había mejorado muchísimo de aspecto (vamos que había rejuvenecido por lo menos un lustro, que mucho más tampoco puedo), y la madre de mi jefe me dijo el piropo más grande que puede salir de su boca: "Ay, Irma, estás monísima, pareces la Obregón" (yo visualizaba a Ana y los siete y tenía que sujetar con empeño el alma para que no se desplomara sobre mis propios pies, los demás sin excepción se partían de la risa). La comida de nuevo opípara, la postcomida bien regadita de licores y espirituosos. Y llegó la noche, donde a mi todo se me convierte en calabaza sin necesidad de que den las doce: el íntimo se quedó frito en el sofá de la casa de la Cruela y su C hasta que conseguí por fin despertarle y arrastrarle hasta mi casa. Allí dió señales de revivir (¡qué reparador resulta dormir la mona!). Y en el horizonte asomaba la parte buena, la de los mimos, las ternuras, los ejercicios acrobáticos... esperanzada y por animarle (y por cierta incontinencia verbal que ya me conocéis...) yo solté una ternurilla bastante tierna, la verdad, pero ¡cielos! él se puso lívido, de pie, la ropa, taquicárdico y oí un portazo de mi propia puerta de la calle. Tardé en volver a tener noticias suyas cerca de un mes: que es que se había asustado.
Así que este año Cruela ha dicho que de cena nada, que un jamón para cada una y santas pascuas. Y vive dios que agradezco la iniciativa, creo que este año me lo voy a cenar yo entero y a solas, que estas fechas señaladas acaban sacandolo peor de mis aledaños. Y qué se yo, puede ser que también lo saquen de mi misma, que ya ando muy cerquita del mismísimo moño.
P.D. Sr. Ag, habrá observado que me he tomado la molestia de responderle en su propio blog para devolverle la atención de una visita a su propia casa. No añadiré más. A los demás: chicos, que tal y como se está poniendo de duro lo de publicar en terra, yo creo que no voy a poder colgar más post hasta que vuelva de mi viaje, así que a todos ¡Felices Fiestas! (que es un buen deseo que nos vale a todos para todo el año). Ya os contaré detalles, que se me acumulan los post pendientes, y es que creedme, que mi vida cada vez parece más un blog.

lunes, 27 de noviembre de 2006

EN ESTAS FECHAS, LA REINA Y YO

Hola. Ultimamente tardo un poco en colgar post porque estoy liadísima con mi vida propia particular, y claro, me queda poco tiempo para lo lúdico, que al fin y al cabo es lo importante. Esto es porque andamos ya en vísperas de estas fechas tan señaladas por el Corte Inglés, que a nosotras, madres sin pausa nos duplican la jornada: Las Navidades.
Yo soy creyente de pocas cosas. Cruela diría que yo profeso del horóscopo, (es que una es una Piscis muy Piscis) pero que va, últimamente ando de lo más descreída por puro aburrimiento. Otras temporadas me he comprado el especial con las previsiones para el curso entrante, y además lo he guardado durante todo el año para ir comprobando la tasa de errores y aciertos (soy magnífica con la estadística ¿a que sí Íntimo?) pero este año voy a un ritmo en el que me han pasado a mí las previsiones de por lo menos cinco signos distintos y todas de golpe, y el librillo se me queda como soso. Fíjate, Cruela, yo creo que esta vez ni siquiera me voy a comprar el especial “Previsiones para el 2007“, para que veas. En fin, que ya soy descreída de casi todo, y desde luego soy de lo más atea para lo de las religiones estándares, pero eso no quita que llegando a estas fechas una se trague su agnosticismo militante y su republicanismo de toda la vida y se líe a hacer gestiones y más gestiones para facilitar el curro a SSMM Los Reyes Magos y a Santa Claus. Es llegar noviembre y empezar el frenesí de recopile de catálogos de Carrefoures, Alcampos y Toysarases, y toda la tarea de corte y confección. Porque mi niña será marciana, pero es lista como su madre, y el primer año que tuvo edad para hacer La Carta, como todavía no sabía escribir, me dictaba sus voluntades y yo las escribía. Aun así, y por si acaso dibujó cada uno de los juguetillos en cuestión, pero resulta que SSMM aprovecharon que su técnica se parece más a la de Miró que a la de Antonio López y le trajeron aproximaciones a sus deseos (normalmente en versiones pelín más económicas), con lo que a partir del año siguiente depuró la técnica y decidió que sí, que me dictaba La Carta, pero que además iba a recortar del catálogo y a pegar la foto del juguete de sus amores, para que no hubiera dudas, y doy fé de que SSMM se han acojonado un poco y que intentan ser bastante fieles a las demandas. Total, que yo recopilo catálogos, y mi niña los desmonta completamente recortando todas, absolutamente todas las fotos separándolas de los precios. Después mientras ella duerme yo cotejo los costes de las ilusiones de la infancia con un segundo catálogo que he guardado para mi sibilinamente, y como sin querer, ya se me pierden algunas cosas. Esto del segundo catálogo, lo he aprendido después de que el año pasado intenté adjudicar los precios a ojo, por pinta, por marca, y no acerté ni uno, que hay que ver qué precio tiene el “plastiqué“ como se nota que lo sintético sale todo del petróleo. De todos modos, os digo, ninguna ilusión (salvo la Barbie a secas, que no trae nada de nada, y el Exín Castillos, que es la leche en la tele pero luego en vivo ni encajan las piezas) viene a bajar de sesenta euros. El siguiente paso es agrupar en cinco categórías las fotos, a saber: Barbies y primas, muñecos bebés y sus accesorios, animalitos varios a pilas o sin ellas, legos y playmobiles y la última: educativos. Aprovechamos y en este reparto ya hacemos la segunda criba. Después toca contar las casas de familiares y amigos que tienen mano con los generosos monarcas y el vejete de los renos, y hala, un pedido por casa. Esta última selección es ardua porque hay que reducir los cienes y cienes de recortes a seis o siete y le dedicamos varios días de negociaciones que ríete tú de los sindicatos y de la patronal, porque yo siempre intento asesorar a mi niña de manera muy sutil guiándome por un par de filtros: A) por dios, que no sea demasiado caro (porque los Reyes Magos de mi casa vienen de Palestina, no de Israel, y de verdad que creo que un año de estos me va a tocar pagarles hasta el alquiler de los camellos) y B) que no sean demasiado grandes. Todos los años considero pedir yo a los reyes un accesorio de almacenaje de la sección de Ikea, para todos los juguetes nuevos, pero todos los años acabo pensando que qué narices, que para un regalo bueno que me toca al año, no lo voy a malgastar en chorradillas prácticas. Este año me he pedido unos zapatos rojos tipo Dorothy Gale (la del Mago de Oz, la película, no el grupo, aunque ahora que lo pienso, al cantante también le pegan) todo lentejuelas y brillos, pero con taconazo, que es un deseo obsesivo que yo tengo desde que vi la película años ha y que aun no he conseguido cumplir. Por si acaso, dado los años que ha que los busco y sigo sin ellos, he dado la opción del Ipod aunque sea el nano. Lo digo por si mis lectores quieren hacer una colecta... Ya sé que yo me disperso con facilidad, pero aprovecho aquí para hacer una reflexión a todos aquellos que no creen en el regalo por decreto en fecha pactada y creen en la libertad de regalar cuando les apetece sin más y lo justifican diciendo que es que ellos disfrutan regalando cuando quieren, sin ninguna razón, sólo porque sí. Bueno, pues que sepáis que yo si creo en el regalo por fecha, porque tengo más que comprobado que o bien todos los expontáneos son unos roñicas, o bien yo nunca les motivo a que les apetezca regalarme nada, y de verdad que para ese menester soy de lo más fácil. Así que yo no exijo nada del tipo desodorante impulso, ni detallitos por “san quieros”, pero hay mínimos que son Navidades y cumple que para mi son sagrados y de obligado cumplimento. Vamos, que mi experiencia me dice que o me regalan en esos dos días, o no me regalan en ninguno, y a mi, como a todo el mundo, me hace muchísima ilusión tener cosas bonitas sin gastarme yo las pelas que tanto me cuesta ganar. Ah, y por mucha ilusión que me haga que en un momento dado pienses en mí, Íntimo, los jabones de los hoteles y las alpargatas de las despedidas de soltero no cuentan como regalo expontáneo y currado, (y no me malinterpretes, sigue trayéndomelos, que me vienen de perlas, a ver si ni siquiera me va a tocar eso) y aunque la botella de Martini podría valer, no sé porqué le veo una segunda intención, que aunque te empeñes ¡NO ERES CLOONEY!. Vamos, no es que yo quiera que me pongas el piso, lo digo sólo para informarte. Es como lo de la tienda de campaña. Esa guárdala para la segunda cita (o para romper), para la primera, llévate a las chicas aunque sea a la casa de tu madre, que siempre te dará mejor resultado. Y esto vale no sólo para mi íntimo, esto vale para todos los íntimos del mundo, que últimamente me tenéis un nivel que deja pelín que desear. Para lo de los regalos provenientes del género masculino, la verdad es que yo siempre he tenido muy mala suerte. Mi ex se paso el último año de nuestro difunto matrimonio siendo generoso, generoso y esto era rarísimo en él porque es tirando a prudente económicamente (por no decir directamente que de los “del puño prieto“), me regaló hasta ramos de rosas y todo, y yo, con el buen humor y la coña que me caracteriza iba diciendo a todo dios que mi marido estaba irreconocible, que yo creía que tenía una amante. El día que comuniqué que me divorciaba porque mi actual ex se largaba con otra, mis amigos no sabían si descojonarse o llorar conmigo. Bueno, volviendo al tema. Como os decía, las navidades le ponen a una en contradicción con sus principios, ya no solo del tipo teológico o monárquico. Por ejemplo, yo siempre he tenido mucha manía a la muñeca Barbie como concepto, venía a representar todo lo superficial del mundo y encima en versión americana de los Ángeles, vamos, lo peor. Pero ahora me veo animando a mi niña a que se la pida a los reyes sólo porque cumple de lujo mis dos premisas: A) es barata dentro de lo que se ve por los súper y B) me cabe en cualquier bolso, hasta en los de ir mona. Aunque debo decir que ahora de mayor estoy empezando a mirar con otros ojos a esta muñeca, porque hay que ver como se lo ha montado. Veamos: Barbie siempre está de vacaciones, tiene caballos hasta para tirar de sus carrozas, caravanas de ensueño, casas alucinantes, salones de belleza, guarderías, pizzerías... Es decir, negocios de todo tipo. Estuvo muchos años saliendo con un tal Ken, pero creo que nunca llegaron a casarse (sabia decisión) y desde hace ya algún tiempo se la ve en plan promiscuo con otros maromos (imposible contarlos), ninguno de ellos baja del nivel del príncipe azul y ninguno le dura dos navidades. Y vale que al principio el coche lo tenía Ken, pero ahora ella tiene moto (scooter y Harley), descapotable... Yo creo que esta chica es Paris Hilton en más plástico que ella. Barbie tampoco ha tenido que trabajar nunca y mira qué trapitos me lleva, no hay diseñador relevante al que no le haya tocado hacerle un modelito exclusivo, que a alguno le han tenido que rechinar los dientes... En fin, que no es una mala opción para pedir a los reyes al fin y al cabo. Porque afortunadamente los tiempos han cambiado y ahora a las mujeres se nos valora por lo que somos, tenemos reconocimiento social, trabajamos siempre con la misma remuneración que los hombres, optamos a los mismo puestos aunque sean de responsabilidad y en la pareja las relaciones son equilibradas, de igual a igual en absolutamente todos lo planos (¡dios, que me troncho!). Yo trabajo en un gremio donde mujeres se ven una o ninguna, todo es testosterona, y no, no es la construcción, pero en el tema oral son muchísimo más burros. Lo que tiene llevar tantos años en esta profesión es que ya no se cortan porque estés delante. Bueno, pues las tías seguimos dividiéndonos en dos categorías sencillas: callo malayo o polvo que te cagas. Es la leche, pero fijaros, los parias de la tierra, los más desfavorecidos socialmente siempre han sido las minorías en tierra de mayorías: negros, gitanos, judíos, moros... Pues existe una subcategoría que no es minoría nunca pero que todavía está más jodida y a la que machacan también las minorías jodidas: la mujer. Yo tengo abuela, pero también autoestima, y me siento inteligente, divertida, buena persona, sé que tengo sentido del humor, mentalidad abierta, que soy fuerte (como mínimo resistente e inasequible al desaliento),optimista, segura y responsable, y bla, bla, bla. Bueno, pues esto lo apreciamos mis amigas, mi familia y yo. Para el resto del mundo, y fundamentalmente el masculino, frecuentemente es un bla, bla, bla que hasta puede llegar a desmerecer el hecho de que puedas estar buena. Para una brutal mayoría de hombres es como el tuning de mi Luisi. No sirve para nada, y a veces molesta. No lo digo sólo por mi experiencia de la que una intenta aprender, pese a que aun siga sorprendiéndome con eructillos mentales de diversos íntimos que una sabe inteligentes, lo digo también por mis amigas, mujeres estupendas todas, y que como yo, tienen colecciones de cafres a sus espaldas. Y es que todos venimos de una educación con mucha carencia. Para tratarnos, no venimos enseñados. Cerolo (Pedro), decía que las mujeres esperamos un hombre que no ha nacido y los hombre una mujer que se ha muerto, y que va a tener razón...Pero yo tengo fé en ese tipo de mujer multitarea que cada vez somos más y que no sólo somos capaces de disfrutar y sentirnos bien con todo lo que tiene Barbie, sino que además venimos con el tuneado ese de dignidad, ideas claras e independencia. Por eso los fines de semana que tengo a mi hija miro la agenda del día del periódico e incluyo todas las manifestaciones rojeras que se tercien. Este finde por ejemplo hemos estado mi niña y yo en la que se ha hecho en la Puerta del Sol en contra de los malos tratos a mujeres. El día era un horror, llovía a mares, no había luz ni medios ni nada, porque todos estaban en la manifa de las Víctimas del Terrorismo de ideología pepera. Así que la concentración ha salido de aquella manera. Se intentó perpretar el acto simbólico de quemar conceptos representados en palabras del tipo “maltrato”, “violencia”, “agresión”, “asesinato” pero ni el fuego cuajaba ni se veía nada de nada. Ahora, que en estos casos vamos todas con la sangre a punto de ebullición, y a mi que me den una buena excusa para dar una buena voz. Desde el escenario las oficiantes decían la mala palabra en cuestión y toda la concurrencia gritábamos como unas exaltadas “a la hoguera“, “quémalo” y cosas así (dios como desestresan un par de voces, y qué quieres, otros gritan “Atleti“ o “Jerónimo“). Yo por supuesto le explico todo a mi niña con palabras sencillitas que le dejen nítidamente claros los conceptos, y sino está su abuela materna que en seguida coge el relevo, buena es ella (en los setenta-y-todos nos traía a casa pelotas de goma de los antidisturbios para que jugáramos mi hermana y yo que éramos pequeñas). Pero de verdad que lo del simbolismo y la hoguera, era para nota, y a mi se me escurría el paraguas, y ya estábamos como sopas... Total, que ahí ya me conformé simplemente con que se lo pasara pipa gritando, aplaudiendo cuando todas aplaudíamos y abucheando cuando todas abucheábamos (y además, yo pensaba en lo bien que iba a dormir esa noche, que es que una es madre pa’tó). En fin que a eso de las nueve y media de la noche, dimos por concluido el jolgorio, nos metimos en la Luisi, y hala, para casita. Una cada vez domina mejor el tema de las cuatro ruedas, pero la noche y la lluvia son situaciones que para mi todavía entran en la categoría de pa‘nota. Ya cuando se juntan las dos circunstancias, la cosa es cum laude. Para los que no os mováis por Madrid, existe un punto chungo de los miles que tenemos que es la salida del tunel de Atocha a la altura del intercambiador, justo donde se monta todo el cristo de cambios de carriles, porque uno siempre acaba donde puede, y nunca donde quiere y o te pones en plan Antón Pirulero y que sea lo que dios quiera o apareces en zampaculitos de arriba en vez de en tu casa. Pero vamos, que eso lo hago yo y lo hace mi padre (que le he visto) y todo el mundo mundial. Así que a seis por hora he bloqueado a otro coche que venía a cinco por hora. El coche bloqueado ha reaccionado como si llevara toda la vida metido en un atasco y viniera de pasarse toda la tarde alternando la planta cuarta del Corte Inglés con varias sesiones del Cortilandia rodeado de sus propios churumbles, (algo que algunas madres sabemos hacer combinándolo elegantemente con manifa progresista y sin perder ni el buen humor, ni la serenidad, ni el buen gusto que tenemos Britney Spears y la menda). Resumiendo, que semejante pitada y exabrupto el que me lanzó el tipo estresado, que yo creo que vió la L y le salió el energúmeno que llevaba dentro. Pero he aquí que yo, obligada por las carencias de mi Luisi, a la que le funcionan de maravilla todas las lucecitas y chorraditas del tuning, pero que falla en el tema de la luz interior y sobre todo de la luneta térmica, circulo siempre con la ventanilla bajada, porque como os he dicho mi Luisi no transpira y se empaña. En consecuencia, el improperio lo hemos oído mi niña y yo con toda claridad. Pero mi niña, imbuida por ese espíritu reivindicativo que una intenta inculcarla y con la excitación y los pulmones afinados por la experiencia feminista aun reciente, le ha respondido a voz en grito: “si gritas así a las mujeres te van a quemar en una hoguera”. Primero he pensado que a lo mejor se me estaba yendo un poco la mano con la educación equilibrada. Pero mira, qué narices, que con la edad todos nos vamos acomodando. Que empiece fuerte, para que le quede marcha todavía cuando llegue a mi edad. Que las de la generación de su madre nos desayunamos tranquilamente y sin darnos cuenta muchas faltillas de respeto que tenemos hasta interiorizadas como normales. La mujer sigue siendo tantas veces el objeto bonito pero inútil, y nuestras virtudes ser follables, o buenas madres, o limpias, y eso ya no vale. Cuando me divorcié La Esteban me dijo para animarme, que con mi culo no me iban a faltar hombres nunca. Pero como dice mi madre, con tu culo seguro que sí, pero con tu cabeza, se van a atrever pocos (madres no hay más que una, y en el caso de la mía es una verdad bíblica). Ojalá la generación de mi niña lo tenga más fácil que la nuestra y que a ellas las dé mejor resultado cuidar más la cabeza que el culo. P.D.: Este post de hoy va con dedicatoria: a Estrella que me ha dejado un comentario y que es otra gladiadora del hogar (¡ánimo valiente!). A Anuska, nena a ti que te voy a decir que tú no sepas, pues eso. A mi otra Estrella que es familia y que además de tener el culo más fantástico que yo he visto nunca también tiene una de las mejores cabezas que conozco (y van siendo unas cuantas): nena tu vales mucho. Y al Íntimo que tiene también un culo magnífico (chicas, a lo mejor un día cuelgo foto) y magníficas cabezas, aunque a veces todavía se líe con ellas.
Más P.D.: Soy consciente de que ni los hombres ni las mujeres traemos manuales de instrucciones, y que a veces hablamos idiomas distintos. Los tiempos van cambiando y normalmente las personas somos el elemento menos flexible. Un voto por la flexibilidad (que sirve para y mejora todo, os lo digo yo) y por las risas. Seamos burros, y ríamonos de nuestras burradas cuando nos demos cuenta, porque es que sino no va a haber manera de que nuestra especie continúe, que hay más bajas que altas (el tipo Mediterráneo) y no sabéis lo malito que está lo de reproducirse (o hacer como si). Besitos a todos y a todas. Íntimo, no pierdas nunca el humor, que es aun mejor que tu culo.